¡Hagamos Trampa!
marzo 10, 2010 por Taco
En las categorías Reflexiones, Revista
Que emocionante y divertido es hacer de vez en cuando algo que moleste, perjudique y ocasione contratiempo a los demás, sobre todo cuando ese algo “NO” nos perjudica a nosotros en lo más mínimo, ni a los demás… o bueno, al menos eso creemos.
Es muy lamentable como cada vez más de nosotros nos unimos a las personas que creen que tenemos el derecho a jugar con el dinero y con el tiempo de los demás, pero es aun mucho más lamentable que pensemos que eso es correcto y no nos demos cuenta de que nos produce una perdida monetaria o de tiempo (siempre dinero).
El ejemplo más claro, nos decía una maestra, es cuando uno está en una fila de 20 personas para hacer el tan “esperado” pago de su colegiatura, exámenes ordinarios o hasta los extraordinarios. Después de 1:30 hrs y a punto de llegar a la caja cuando solamente nos faltan 3 compañeros mas, nos damos cuenta como la cajera es una persona muy ágil y eficiente en su labor, que con cada uno de nuestros colegas compañeros de escuela tarda cuando mucho 2.5 minutos en cobrar, si tomamos en cuenta que teníamos a 20 personas antes que nosotros (estamos sobre 3) nos faltarían todavía 7.5 minutos para llegar, bueno decimos: ya no falta mucho, resignándonos.
Pero si fuéramos un poco mas observadores, nos daríamos cuenta que alguien nos está timando, si estábamos sobre 20 personas y aun nos faltan 3, esos 17 debieron tardar 42.5 minutos y no la hora y media que llevamos y todo porque tenemos unos compañeros que son tan amigos que en cuanto ven la fila tan larga, prefieren irse al principio de la misma para ver a quien conocen para poder pedir el favor de meterse en la fila, siendo este realmente el motivo de tanto atraso.
Hoy día, pagamos “X” cantidad de dinero para que alguien nos haga algunas de nuestras tareas cotidianas, lavar, cocinar, viajes, hasta ir de compras al supermercado. Esta situación se ve marcadamente cada día mas ya que por el crecimiento natural de la ciudad, las distancias, el trafico, así como las levantadas tarde por esa fiesta que no nos podíamos perder, hacen que nuestras horas parezcan más cortas. Si además a todo esto le agregamos la cantidad de veces que nos toca hacer una “fila”, esas filas que no podemos evitar, en el banco, tortillería, la tienda, supermercado, y nos tocan “ciudadanos” como los del ejemplo nuestro tiempo se ve reducido aun más todavía.
Por lo que aquel dicho “el tiempo es oro” es hoy todavía más valido; así que cuando tenemos que esperar que el amigo de mi compañero de escuela que se encuentra 3 personas antes que yo se agregue a la fila, no solo estamos perdiendo tiempo, si no también dinero además de la perdida de honestidad que se da con estas acciones.
A quien no le gustaría poder ahorrar un poco para poder pagarse ese viaje que hace mucho tiempo ronda por nuestras cabezas?, ¿pudiese ahorrarme lo suficiente para pagar ese coche que quiero? ¿El Ipod nuevo? Evitando estas acciones ¿podríamos responder estas preguntas?, no se tu estimado compañero, pero a mí me gusta pensar que si, después de todo ¿para que estudiamos si no es para mejorar nuestros conocimientos y poder exigir lo que nos corresponde?
Así que la próxima vez que te encuentres en esta situación, piensa un poco acerca de las consecuencias de tus actos antes de actuar.




Es cierto, cuando hay honestidad podemos aplicar las normas y hacer mejores las cosas. como dijo un filosofo, latino de nombre Lucio Anneo Séneca.LO QUE LAS LEYES NO PROHIBEN PUEDE PROHIBIRLO LA HONESTIDAD.